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martes, 31 de marzo de 2015

Nostalgia de principios de abril




Como quisiera que estuvieses aquí,

que sientas la brisa

que siento.

que este sol gentil

acaricie tu piel,

que el sistema no te haya robado.

Que no hayan desaparecido

tu inocencia,

lo que te separaba de una cosa

que se trata.

Andar en bici, tomar mate,

no ser de una red que te maltrata,

que te empuja a la indecencia

del morbo de moda.



Como quisiera que estuviesen aquí,

compartiendo esta puesta de sol,

que el viento cuidadoso

les haga cosquillas,

que las ideas hubiesen alcanzado,

que no los hubiesen arrastrado

a la barbarie,

donde no existe ley

que no concuerde con la de las balas.

Jugar al futbol, escuchar rock,

no ser el precio en vidas

por el fin de las botas y los whiskies en el balcón.



Como quisiera que estuvieses aquí,

observando las primeras hojas caer,

los rocíos frescos de las noches estrelladas.

Como quisiera que pensar no haya

sido un delito,

que no se ahogaran sus gritos

en tanta sin razón,

donde se abolió el derecho

a tener derechos.

Mirar una película o salir a pescar,

no ser la herida que no cierra

y que debe mantenerse abierta

para recordarnos que esta ahí.


jueves, 26 de marzo de 2015

Gris

La noche se adueña de abril, 
la tarde fue para olvidar 
y sin embargo me encierro en ella, 
y sin embargo no la dejo de pensar.
  
El día es pútrido y gris, 
casi tanto como mi soledad,
 casi tanto como mi amarga calma
que me sumerge mas en mi propia crueldad.
 
Solo hay un nudo dentro mío,
solo tengo un corazón que no reacciona,
y hay frío en mi cuerpo y en mi alma
que se entumece y se lesiona.

Y la lluvia y su macabra sinfonía,
 anuncia que otra vez es otoño,
y que es gris mi alrededor,
y que debo pelear contra mis demonios.
 
Solo veo tristeza y niebla,
no tengo ganas ni de llorar,
no tengo a quien acudir,
quizás no tenga por donde escapar.
 
Se que será una noche larga,
se que mañana no será muy distinto,
luchando contra mi perderé,
no podré escapar de mi recinto.
 
Y mi pecho sigue latiendo.
Y la lluvia sigue cayendo.
Y mi pecho aún sigue latiendo.
Y la lluvia aún sigue cayendo.

martes, 24 de marzo de 2015

La herida que debe mantenerse abierta


Hoy es el día, tengo la herida abierta

a flor de piel, y voy a revolverla.

Voy a recordar a los vencidos, a los derrotados

por luchar.

Voy a alzar mi voz, a llenar las mentes desiertas,

a insinuarles la jaula, a ayudarlos a verla.

Porque somos pocos los que aún disparamos versos,

por que a muchos los silenció el plomo,

a otros les robaron la identidad,

a otros les están robando la libertad,

y los mantienen encerrados en un cruel presente,

consecuencia directa de los años oscuros de tranzas y negociados,

cuyos ecos esclavizan y nos tienen atrapados,

los vocablos proscritos,

intereses adictos,

tanta muerte y tanta maldad,

que hiere y condiciona nuestra suerte,

pero debe herir, para que recordemos

lo que ya no se ha de vivir. Nunca mas.




viernes, 20 de marzo de 2015

Ya! de el 12º certamen nacional y de paises limitrofes "Mario Bocha Espejo"


Ya es tiempo de ser flor,

de abrir las alas

y echar a volar, otra vez

de olvidar los días

de soledad y horror.

Me cansé del ruido,

de las bocinas, del smog,

en silencio la vida nos consume,

se escapa,

sin que podamos hacer nada más

que vivir.

Ya es tiempo,

la semilla quiere ver,

el alma quiere ser,

y encandilar a los fantasmas del pasado

que me persiguen

y a veces me convencen

de que estoy atrapado,

de que es duro el devenir.

Quizás no lleguemos a ningún lado,

porque nuestro destino, es transcurrir.


domingo, 8 de marzo de 2015

No te enamores - Marta Garrido

No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe...
No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca.
N...o te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma.
No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música.
No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y sienta un inmenso horror por las injusticias.
Una que no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo.

No te enamores de una mujer intensa, lúdica, lúcida e irreverente.
No quieras enamorarte de una mujer así.
Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, jamás se regresa.


( poema de Marta Rivera Garrido)

sábado, 28 de febrero de 2015

El Gorila (version libre de El Cuervo, de Edgar Allan Poe)


Otra noche más se anunciaba triste y fría,
 recordaba historias de la historia que existía
tiempo atrás, me encontraba adormecido, cuando tenue
un sonido alcanzó el tímpano de mi oído, llegó de detrás de un rosal que reina en mi jardín.
Balbucee, es el viento que golpea el rosal, solo es eso y nada mas.
 
¡Ah, repaso los desvíos! Los meses grisas y fríos,
cada lágrima inundaba más el dolor mas visceral,
yo escapaba hacia la lectura, sin poder evitar
la profunda presencia que tortura y desaparece caras,
ordenes raras que quizás ya no conviene evocar,
la damisela “Dictadura”, que solo se debe recordar, y, ¡nunca mas!
 
El horror de cada traje de sanguíneo linaje,
el terror siempre omitido que a mi alma aún hacia y hace vibrar,
sensación desgastante, que se repite a cada instante, pensé que debía ser un alma errante,
que en la noche a de reptar, algún tardío visitante
que en las sombras se pudo al fin refugiar, es solo eso y nada mas





Ahora mi alma esta mas tranquila,
ya no teme, y se obnubila, y “señor” digo, “señora, que reptais en libertad,
¡OH alma despojada hasta del concepto de la propiedad!”
Por que aún estaba adormecido y el ruido
duró solo un suspiro, y aún dudaba haber odio algo tras el rosal.
Empuñando estas palabras, me asome tras el rosal,
vi la noche, y nada mas.
 
Quede inmóvil, destripando mis miedos
y soñando locos sueños,
no soñados nunca por ningún otro mortal,
solo la idea de Dictadura me atrevo a recordar,
y la Dictadura hasta el eco debe recordar. Solo esto, y nada mas.
 
Seguí mi vida displicente, y abrazando mi alma cada vez mas indiferente,
y un nuevo ajetreo se escucho tras el rosal,
¡quien osa, desde los oscuro, romper el silencio que frágil murmuro!,
dije “calculando, conjeturo, que el misterio va a claudicar”
“corazón detente un momento, que el misterio va a claudicar”. “Es el viento y nada mas”.





Me volví a asomar y escuche bruscos balbuceos,
vi un gorila tenebroso, del pasado
 inmemorial,
con un gesto irreverente, y sin susto,
se paró en mi frente, se paro alienadamente,
con postura señorial,
en su cara solo veía malas y su postura señorial,
asentase y nada mas.
 
Trocó el gorila en melancolía mi encriptada fantasía,
con su aspecto de severa y aumentada maldad,
“ser sin ser” dije, “profano lo que te compete, raso y llano,
¡No desaparecen mis hermanos!, así que dime, ¿cual en plutónicas riberas es tu nombre?”,
“dime cual.”
 Dijo el animal, “nunca mas.”
 
No imaginaba que tal ente fuera a hablar tan claramente,
y por mala, su expresión no dejábame de asombrar,
ya que ningún mortal (o ninguno pudo contarlo)
tuvo el disgusto de ver frente a el
a tal osamenta infernal,
a tremenda bestia, bruscamente encarnada en tal osamenta infernal.





Con tal nombre, nunca mas.
Frente a mi, fijo, nada mas el gorila dijo esa frase,
sepultando toda su alma en ganas de decapitar,
viendo que no movía ni un pelo,
todavía me atreví a susurrar, “llegará el día y el también se alejará”
“como todos mis amores, el simplemente desaparecerá”.
Dijo el gorila “¡nunca mas!”
 
Sorprendiéndome una respuesta tan precisa
como esa, me resigné, “su repertorio nada más será esa frase,
 invadida por algún amo a quien la vida encerró cruelmente en su guarida”.
Con su esquelético refrán, sus muertas ilusiones,
 muertas en el tetánico refrán de “ya nunca, nunca mas”
  
Y aún sonreía con su firme hipocresía,
 frente mío, tan vetusto, q mi curiosidad hacia brotar,
y entrégueme a la misión de pensar que distinción podía hacer un ser sin emoción,
un gorila infernal, 
un flaco, viejo, tosco, siniestro gorila infernal, con la frase
 Nunca mas.
 
Y alborotaba mi sosiego su mirada como fuego,
que profundo en mi pecho parecía lastimar,
Fui pensando, agitado en el único descampado de luz plateada bañado,
donde siempre va a quedar (sobre la memoria) donde,
siempre va a quedar, el “¡nunca nunca
 mas!”


Y se estrelló en mi frente crédula y reincidente,
proyectos amnésicos, que decían traer dulce paz,
“¡miserable!” dije, ‘el cielo se ha olvidado de tus vuelos,
y te envía al fin un consuelo que solo el olvido te puede dar”
Llueve, llueve la niebla,
en el olvido puede pasar.
Dijo el mono “nunca mas”
 
“Emisario del averno, monstruo o ente del infierno”
 “¡Oh! Profeta”, dije ”,enviado por Luzbel, a este lugar en donde el horror
siniestro mora, ¡vete! ¡ Oh animal que no llora!”
¡Por la pálida Dictadura , si hay almas aún en la Esma,
no hay alivio a mis penas ¿hay almas ahí en la Esma?
Dijo el gorila, “nunca mas”
 
"Emisario del averno, monstruo o ente del infierno,
 por dios”, dije, “al cielo que admiras como mortal, pregunta si mi alma, tambaleante,
en algún Edén muy distante, podré un día saturante el hosco episodio
olvidar.
Si a Dictadura en los cielos algún día la podré olvidar.
Dijo el mono, “nunca mas”
 
Y aun inmóvil y callado sigue el gorila ahí parado,
sobre el pasto de mi patio ornamentado con un rosal.
Torturante me vigila, muestra al diablo en su pupila,
y su sombra desfila por el suelo fantasmal,
Ya nunca el alma mía podrá alzarse de esa sombra fantasmal
Nunca mas.

martes, 24 de febrero de 2015

El edificio

Llegó e falso progreso
a mi cuadra
La fálica propiedad vertical,
que roba estrellas,
y agranda la ciudad,
y agrande su crueldad
con la excusa del crecimiento.
Violan al barrio.
Violan al barrio que ya
nunca será el mismo,
sus gritos se ahogan entre
alaridos de retroexcavadoras
y golpes de martillos.
El horrendo paisaje de
la masividad.
La usura, la rutina y la música
de ascensor.
La vereda se despide
de los rayos del sol,
sus arboles se cortan,
su aire se ensucia.
En aras del insomnio
pobres obreros clavan más su ataúd
y el de la pachamama y los
recursos que aun nos quedan.
Veo con impotencia como
la torre de babel abre otra sucursal.
Así, despreocupada, es a veces
la inconsciencia humana,
que depreda y otra vez
se cree inmortal.