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lunes, 24 de noviembre de 2014

lo que me da miedo


Lo que me da miedo



El miedo que me da

imaginar el mundo sin ti,

que llegue el día que acepte

mi soledad,

que el tintinear de las monedas

al fin deje sordos a los pobres poderosos.

Cuando llegue el día que se extingan las flores,

y no quede monte para desmontar,

y el canto de las aves este solo en grabaciones,

y todo se vuelva un horno a vapor,

y se hagan diarias las inundaciones.

Me da miedo que llegue el día

en que el smog tape al sol,

la tierra se canse de girar,

y el callejero se canse de llorar

sin ser escuchado.

Cuando el celofán lo cubra todo,

y solo queden maquinas e indiferencia.

Y se nos acaben los marcos de referencia,

en la tele veamos peleas, en la calle veamos peleas,

la vida sea una pelea,

sin ti, y con mucho miedo,

cuando la empatía baje los brazos,

y la esperanza no se ubique mas,

y dejemos de conmovernos.

Que no llegue el día que tanto me asusta.

Cuando los poetas ya no escriban,

las guitarras ya no canten,

cuando el dolor sea algo aceptable,

y los días sean todos iguales.

Que nunca nos pase que las marquesinas,

y los espejos de colores enceguezcan

a nuestra razón, que el alquitrán al

fin detenga nuestro corazón,

y yo sin ti seré miedo, y lamentaré

haber llegado hacia donde, como especie,

estamos yendo.



el triunfo de la maldad - ramón llansola

sábado, 16 de agosto de 2014

Algo


Debe haber algo que me despabile,

que me haga volver a creer,

que me haga olvidar, al menos por un rato

las absurdas atrocidades motivadas por el poder.

Algo que me libere de pensar

en la masacre palestina, en los perros callejeros,

en los mataderos, en mi soledad,

que me haga sentir por un momento, al menos

los labios de mi amada, la libertad

el abrigo, la billetera gorda,

el alma liviana, las culpas ausentes,

algo que libere al poeta que solía llevar dentro

cuando un par de ojos claros

me hacian olvidar la corrupción,

los pesticidas, el ataúd de polución,

ese en el que nos acomodamos diariamente,

y nos lleva a un final que ya es obvio,

pero al cual seguimos indiferente.

Escudriño, busco algo