¿Dónde quedó
la brisa helada
que anunciaba
la senescencia.
Ahora
a las hojarascas
las pisoteamos
en ojotas.
Los huesos ya no crujen.
Los dientes no castañean.
Ahora
todo se volvió pastoso
arenoso
con sed-
hasta mi cama,
que sigue estando fría
que me sigue
dando noches largas y crueles,
bañada en traspiración.
Observo con desilusión,
como los humanos presenciamos
otra extinción.
La extinción del otoño.
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martes, 26 de abril de 2016
viernes, 22 de agosto de 2014
Vapor
Lean sus ciencias
en remera,
en un cuarto fresco,
aislados del terral,
atados a los modales que detesto,
que hacen despreciar lo
que en realidad es
esencial.
Con costumbres incoherentes
hasta para Carnot,
se sentencian aún mas
indiferentes,
a su fatal destino.
Y me agarra más escozor,
tanta muerte,
tanto daño a nuestra madre,
y yo sigo sin encontrar al amor,
y revivo antiguas y proféticas
pesadillas
donde el mundo se convierte
lentamente
en un horno a vapor.
domingo, 8 de diciembre de 2013
Abrazador
Las huestes del infierno
ya se dejan ver
tiñendo de rojo
el horizonte,
tiemblo al intuir el amanecer,
al verme asfixiado
por el aire hirviendo,
tirando el pesado carro
recibiendo el castigo
del látigo
en mis llagas de fuego.
Tiemblo.
El patrón atrapado en la coyuntura
que no quiere saber,
el aire acondicionado y el champán
con hielo,
la cerveza helada y los abanicos,
y el sol que seca mi sangre.
La rutina que evapora la
esperanza,
que deja mi cuerpo como el sudor,
lentamente me canso
hasta de sentir dolor,
el asfalto que
calcina mis pies, abrazador
se convierte en ripio,
el sol se va
con su maléfico plan
cumplido.
jueves, 25 de abril de 2013
La extinción del otoño
¿Dónde quedó
la brisa helada
que anunciaba
la senescencia.
Ahora
a las hojarascas
las pisoteamos
en ojotas.
Los huesos ya no crujen.
Los dientes no castañean.
Ahora
todo se volvió
pastoso
arenoso
con sed.
hasta mi cama,
que sigue estando
fría
que me sigue
dando noches largas y
crueles,
esta bañada en traspiración.
Observo con desilusión,
como los humanos presenciamos
otra extinción.
La extinción del otoño.
Eduardo Heilbron
jueves, 31 de enero de 2013
Abrazador
Las huestes del
infierno
ya se dejan ver
tiniendo de rojo
el horizonte,
tiemblo al intuir el
amanecer,
al verme asfixiado
por el aire
hirviendo,
tirando el pesado
carro
recibiendo el castigo
del látigo
en mis llagas de
fuego.
Tiemblo.
El patrón atrapado en
la coyuntura
que no quiere saber,
el aire acondicionado
y el champán con hielo,
la cerveza helada y
los abanicos,
y el sol que seca mi
sangre.
La rutina que evapora la esperanza,
que deja mi cuerpo
como el sudor,
lentamente me canso
hasta de sentir
dolor,
el asfalto que
calcina mis pies,
abrazador
se convierte en ripio,
el sol se va
con su maléfico plan
cumplido.
Eduardo Heilbron
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