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miércoles, 30 de julio de 2014

Inaccion



Atrapado en mi pantano,

ese creado por mis miedos.

Empantanado en mis vicios,

derrotado por mi ego.



La maldad que hay en el mundo

me ha paralizado.

El silencio complice

a logrado silenciarme.

Me acurruco en mi

interior,

abandonado,

añorando su antiguo esplendor,

otrora hogar de sueños

y nobleza, hoy dominado

por una artificial pereza.



Ya no te buscaré

entre las sombras,

encenderé luces.

Ya no quiero estar

mas en penumbras,

encenderé luces.

Ya no voy a quejarme

de la oscuridad,

encenderé luces.

martes, 22 de julio de 2014

Llueve sobre inundado


Mi joven espíritu observa azorado

como el barrio amanece inundado.

Me lamento

por aquellos que perdieron todo,

aunque ya no tenían nada,

los viejos olvidados,

la perra con cachorros abandonada

a su suerte,

a ser víctimas del monocultivo,

la usura, la burbuja inmobiliaria

pronta a estallar, la indiferencia,

igual de dura

hasta con los indiferentes,

al consumo que nos consume,

a la publicidad que nos inunda.

Mis brazos están cansados

de nadar sin ver tierra,

como las vaquitas están cansadas

de nacer sentenciadas.

Formamos parte,

aunque lo neguemos,

de la entronización del pesticida,

de la aceptación diaria del invernadero.

Somos culpables de las migraciones

de aves,

de la desaparición progresiva

de las prendas de lana,

de que se tapen los desagües.

Debemos pagar nuestra estadía,

debemos hacernos cargo de siglos de desidia.

Despertar.

El sentido común dijo:

“Nunca tendrás suficiente,

de lo que en realidad no necesitas”



Eduardo Heilbron

jueves, 26 de junio de 2014

El grito oculto

A veces,
surge de entre las plantas iguales
se asoma entre la silicona,
se escapa de la rutina,
del sistema, de la muerte,
hoy es nuestro día de suerte,
el sol nos acompaña
aunque este detrás de las nubes...
Está.
Por que a veces,
sobre la inercia reinante,
rompiendo estructuras y alambrados,
sabiendo que la indiferencia es un vicio peligroso...
Hoy temblará el poderoso,
nuestras gargantas van a gritar
a favor de la diversidad y la vida,
que tanto maltratan, que tanto esclavizan,
pero que esta.
Hoy es nuestro día de suerte

jueves, 19 de junio de 2014

el oficio desesperado (saludo en diferido a los poetas en su dia)

Tarde,
como siempre,
sobre el final,
tarde.
Justo a tiempo
para esquivar el vértigo
y caminar por la cornisa,
para volver a ver,a sentir,
a apreciar
y a entender imágenes en papel.
Y sentirme parte del
rebaño descarriado,
de los orfebres de versos,
de los buscadores de singularidades
en la monocromía de la rutina.
De los artesanos de la cotidianidad
observadores agudos pero optimistas
que ven las flores en el barro
y el adoquín,
que viven el camino
con un placer
que excede al del dolor del fatal fin.
Que buscan en la tinta una chispa
capaz de encender todos los fuegos,
impoluta, in extinguible,
capaz de amalgamar todos los apegos,
consciente de su carácter de invencible.
Tarde,
pero suelto esta misiva,
para el que la entienda y la reciba,
aunque sea tarde.

domingo, 15 de junio de 2014

Ahogándome en neon

Así están las cosas,
mi esperanza esta
demasiado desesperanzada.
Mi piel esta
demasiado curtida con hollín.
Y mis gritos de rebeldía
yacen adormecidos
entre siliconas
chat y engaños.
Virtualmente, se
ha perdido la batalla,
el morbo desanima y calla.
Y la propaganda,
y el consumo, ocultan las
fallas del modelo que me
devora, que me tienta
y me dispersa, que me demora.
Y entre los gemidos
acompasados de la
publicidad,
ahí esta encadenada,
pero forcejeando
mi libertad.
En silencio,
gritando,
casi sorda,
escuchando,
sin moverse,
escapando.

Eduardo Heilbron

martes, 13 de mayo de 2014

El edificio


El Edificio



Llegó e falso progreso

a mi cuadra

La fálica propiedad vertical,

que roba estrellas,

y agranda la ciudad,

y agrande su crueldad

con la excusa del crecimiento.

Violan al barrio.

Violan al barrio que ya

nunca será el mismo,

sus gritos se ahogan entre

alaridos de retroexcavadoras

y golpes de martillos.

El horrendo paisaje de

la masividad.

La usura, la rutina y la música

de ascensor.

La vereda se despide

de los rayos del sol,

sus arboles se cortan,

su aire se ensucia.

En aras del insomnio

pobres obreros clavan más su ataúd

y el de la pachamama y los

recursos que aun nos quedan.

Veo con impotencia como

la torre de babel abre otra sucursal.

Así, despreocupada, es a veces

la inconsciencia humana,

que depreda y otra vez

se cree inmortal.



Eduardo Heilbron