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miércoles, 10 de junio de 2015

Maldita empatia

Ya no puedo obviar
la gente revolviendo
basura, ni el sufrimiento
de la mula del carrero
al cruzar las frías calles.
Ya no puedo entender
el sadismo de la
industria, el masoquismo
cárnico del consumidor
que consume muerte.
No escucho tus suspiros,
los tapan las bocinas.
Los tapan los gemidos de dolor
del toro obligado a morir en la plaza.
No veo tu luz
entre tanta oscuridad
plástica, entre la tragicómica
falácea de ciclos no
sostenidos en el tiempo
dejaré de maldecir
a mi intuición
y comenzare a seguir
a mi instinto

lunes, 16 de febrero de 2015

Llueve sobre inundado



Mi joven espíritu observa azorado


como el barrio amanece inundado.


Me lamento


por aquellos que perdieron todo,


aunque ya no tenían nada,


los viejos olvidados,


la perra con cachorros abandonada


a su suerte,


a ser víctimas del monocultivo,


la usura, la burbuja inmobiliaria


pronta a estallar, la indiferencia,


igual de dura


hasta con los indiferentes,


al consumo que nos consume,


a la publicidad que nos inunda.


Mis brazos están cansados


de nadar sin ver tierra,


como las vaquitas están cansadas


de nacer sentenciadas.


Formamos parte,


aunque lo neguemos,


de la entronización del pesticida,


de la aceptación diaria del invernadero.


Somos culpables de las migraciones


de aves,


de la desaparición progresiva


de las prendas de lana,


de que se tapen los desagües.


Debemos pagar nuestra estadía,


debemos hacernos cargo de siglos de desidia.


Despertar.


El sentido común dijo:


“Nunca tendrás suficiente,


de lo que en realidad no necesitas”

jueves, 9 de mayo de 2013

Que se extinga la extinción



Se fueron los dinosaurios,
se fueron los rinocerontes,
y se irán muchos mas,
pero algún día se extinguirá
el plástico
los edificios quedarán
vacios.
Nuestra especie
será solo un recuerdo
horrible y fugaz.
Las enredaderas crecerán
nuevamente,
sobre los restos putrefactos
de estatuas, de dólares,
de ídolos de barro.
La vida nueva,
incipiente,
dejará atrás
la pobreza, la inmundicia,
al fin llegará
la extinción de la
avaricia y  de todas
las extinciones  provocadas sin razón.

Eduardo Heilbron


jueves, 23 de agosto de 2012

La cholita dolarizada


Tus lindos muslos morenos
 ya no se bañan en el río,
se mercantilizan
en el Facebook.

Tus cabellos azabaches
 se tiñeron
 de colores loreal
  estandarizados.

La letra chica que no vemos,
la rutina, la pobreza y el hastío
se normalizan.

A la pacha la desangran
con picos y mercurio
 ante nuestras Webcams
con las que chateamos
en spanglish.

Al charqui lo enterraron
 en un ataúd de conservantes
bajo unos arcos dorados
 y una calabaza hueca.

Adoptamos lo que nos mandan,
creemos que es corto
este camino circular,
este desvío que secuestra horas.

La cámara de fotos
 necesita que seamos pobres.
Solemos menospreciar las buenas costumbres
y acostumbrarnos a las malas.
Los huaynos son inofensivos, el neo liberalismo salvaje no.


de "La Cholita Dolarizada", inedito - Eduardo Heilbron