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lunes, 16 de febrero de 2015

Llueve sobre inundado



Mi joven espíritu observa azorado


como el barrio amanece inundado.


Me lamento


por aquellos que perdieron todo,


aunque ya no tenían nada,


los viejos olvidados,


la perra con cachorros abandonada


a su suerte,


a ser víctimas del monocultivo,


la usura, la burbuja inmobiliaria


pronta a estallar, la indiferencia,


igual de dura


hasta con los indiferentes,


al consumo que nos consume,


a la publicidad que nos inunda.


Mis brazos están cansados


de nadar sin ver tierra,


como las vaquitas están cansadas


de nacer sentenciadas.


Formamos parte,


aunque lo neguemos,


de la entronización del pesticida,


de la aceptación diaria del invernadero.


Somos culpables de las migraciones


de aves,


de la desaparición progresiva


de las prendas de lana,


de que se tapen los desagües.


Debemos pagar nuestra estadía,


debemos hacernos cargo de siglos de desidia.


Despertar.


El sentido común dijo:


“Nunca tendrás suficiente,


de lo que en realidad no necesitas”

miércoles, 27 de febrero de 2013

El Edificio




Llegó e falso progreso
a mi cuadra
La fálica propiedad vertical,
que roba estrellas,
y agranda la ciudad,
y agrande su crueldad
con la excusa del crecimiento.
Violan al barrio.
Violan al barrio que ya
nunca será el mismo,
sus gritos se ahogan entre
alaridos de retroexcavadoras
y golpes de martillos.
El horrendo paisaje de
la masividad.
La usura, la rutina y la música
de ascensor.
La vereda se despide
de los rayos del sol,
sus arboles se cortan,
su aire se ensucia.
En aras del insomnio
pobres obreros clavan más su ataúd
y el de la pachamama y los
recursos que aún nos quedan.
Veo con impotencia como
la torre de babel abre otra sucursal.
Así, despreocupada, es a veces
la inconsciencia humana,
que depreda y otra vez
se cree inmortal.

Eduardo Heilbron

jueves, 20 de diciembre de 2012

El día que no llovió nunca más


Para desalojar a los inquilinos descuidados,
planean cortarles el suministro de agua.
No van a regar más la semilla de la avaricia,
no inundarán más las almas solitarias.
Extrañaré los besos de la brisa
húmeda de primavera,
pero debo admitir
que mi conciencia es partidaria
del bienestar general,
…y si…,
enfermamos al futuro