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viernes, 9 de enero de 2015

Las sardinas


Empaquetadas,

van en trueque desigual,

a cambiar un poco de su vida

por el pan del día.

Idiotizadas con neón y circo,

inconscientes de su fatal destino,

Creen correr,

pero están estancadas,

alienadas,

indolentes en su marchito espíritu

bloqueado

obstruido e incapaz,

de la tan necesaria empatía,

llegan ya cansadas al desorden,

al terror diario,

a la maldad de la que todos somos participes,

a la podredumbre, al mal olor cómplice .

Entrando al infierno de adoquín

se preparan para rendirse

ante el reloj, y las

oscuras mentes que le dan

cuerda,

y que procuran mantener calmado al ganado,

que no gruña, ni ladre,

ni muerda,

que se crea la actuación,

y que mañana se dirija,

otra vez,

al matadero rutinario,

donde solo es máquina el corazón,

donde el de al lado no importa demasiado,

donde solo se camina a la

destrucción.





martes, 9 de julio de 2013

Lo mismo


Lo mismo
Sentado frente a la misma
hoja en blanco
que me visita periódicamente,
pensando
que todo es,
más o menos
como era
últimamente.
Con un poco menos
de pelo, mi cabeza
aloja los mismos
reproches.
Las mismas soledades,
quizás más profundizadas,
las mismas murallas,
quizás más consolidadas,
las tontas trabas
adolescentes ya maduras
y desarrolladas.
Mis sueños no han
muerto, muy, muy pocos
se han hecho realidad,
hoy inicio su búsqueda
nuevamente.
Hoy inicio tu búsqueda
nuevamente.
Es que aún creo qe
es posible,
aún siento el calor del
sol de otoño.
Aún.
Todo  es,
más o menos,
como era últimamente,
con  un poco mas
de mugre, el mundo
tiene los mismos problemas,
las mismas injusticias,
que separan, que aplastan,
las mismas violaciones
que destruyen , que devastan,
los mismos  sin sentidos,
que desvían los recursos,
los malgastan.
La lucha no ha
terminado y casi casi
no hay motivos para
festejar.
Hay que comprometernos
nuevamente,
hay que involucrarnos
nuevamente.
Es que aún creo que
es posible.
Aún las flores
crecen en los baldíos,
aún.

Eduardo Heilbron